Reza la vieja voz popular que, “… que no hay campeón sin suerte ..” y ello acaba de cobrar absoluta vigencia, en ocasión de la final masculina del torneo internacional de Wimbledon, efectuado en la capital inglesa.
Colocado como número uno de la clasificación mundial para tenistas profesionales, el italiano Jannik Sinner, que recientemente había cumplido con un periodo de suspensión, causado por haber arrojado hasta en dos ocasiones resultado positivo, en exámenes antidoping.
En esa circunstancia llegó al certamen londinense, en donde debió haber sido eliminado en la ronda de los cuartos de final, por el búlgaro Grigor Dimitrov, quien lo tuvo contra la pared, dos sets contra cero y solamente una lesión del centro europeo lo apartó de lo que parecía una clara victoria sobre Sinner.
Ya ubicado en el encuentro final ante el español Carlos Alcaraz, el raquetista italiano perdió el primer set, pero desde allí regresó para imponerse en los siguientes tres sets consecutivos con parciales de 6-4 idénticos y de este modo, ganar por primera vez en su carrera el trofeo de campeón de Wimbledon.