Nadie ignora que el conflicto bélico en Medio Oriente y en el Golfo Pérsico se ha intensificado, por ello las cancelaciones de eventos deportivos han caído como cascada y el baloncesto, tristemente, no ha escapado a estas negativas repercusiones.
Con los antecedentes de comienzos del 2026, la escuadra de Hapoel Tel Aviv, ha debido desarrollar sus partidos fuera de territorio hebreo y ahora se acumula una complejidad, aún más preocupante.
En la visita que deben realizar a la capital española para enfrentar al Real Madrid, en partido correspondientes a la Euro Liga de Baloncesto varonil, las autoridades españolas en el rubro de seguridad interior, han determinado que el cotejo se lleve a cabo, sin público en el graderío.
De este modo, es fácil observar como las negativas secuelas de una guerra, a todas luces absurda, se ceban también sobre el deporte ráfaga, que predica cotidianamente la fraternidad entre los pueblos, a través de la práctica deportiva.
