CUARTO PARTIDO

Un comienzo convulso es el que ha caracterizado el inicio de la dirección técnica de Rafael Márquez, al frente del representativo de la Federación Mexicana de Futbol, que ya ha completado un primer tercio de presentaciones.

Básicamente nada ha cambiado, el conjunto tricolor sigue jugando a casi nada, con pasajes de cierto orden y muchos más de confusión absoluta, además de una displicencia insoportable por parte de algunos jugadores.

Hasta ahora dos empates insufribles, ante Colombia y Perú respectivamente, más una goleada dolorosa ante los estadounidenses, en donde al nuevo timonel no le ha quedado más remedio que argumentar desde un tono pretendidamente auto crítico.

Resta el cotejo ante la selección chilena, en partido en el Coliseo de Los Ángeles, con una fanaticada entregada y ruidosa, empujada por la nostalgia y que los promotores explotan a placer con costos del boletaje realmente estratosféricos.

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