DEPORTE Y CÁNCER DE MAMA

Le agradecemos a Carolina Cervantes por su colaboración con este reportaje en el mes de la concientización del cáncer de mama.

 

DEPORTE Y CÁNCER DE MAMA

El cuerpo no es invencible: cuando el cáncer irrumpe en el mundo del deporte.

Carolina Cervantes Acosta

Sobreviviente de cáncer de mama

 

A mis 28 años presenté mi primer tumor, cuya esperanza de vida llegó con la palabra benigno, sin imaginar que seguiría transitando por esta enfermedad durante los siguientes 13 años hasta ser diagnosticada con cáncer de mama en etapa 1, en el 2014. Yo solo era una profesionista con 2 hijos tratando de salvar la vida, pero a la par, en esos años, oí y leí de historias que me parecieron incomprensibles: atletas, entrenadores, incluso deportistas olímpicos, compartían la misma enfermedad que yo, y a la vez entendí que esos cuerpos perfectamente cuidados no eran invencibles.

Comparto este documento para hacer una reflexión sobre la vulnerabilidad del ser humano, la prevención y la vida después de un diagnóstico que puede ser aterrador, hasta para alguien que enfrenta a fuertes rivales en el juego.

La Organización Mundial de la Salud define al cáncer de mama como la enfermedad en la que células de la mama alteradas se multiplican sin control y forman tumores que, de no tratarse, pueden propagarse por todo el cuerpo y causar la muerte.

De acuerdo con las estadísticas de la OMS del 2024

  • Incidencia mundial: 2,4 millones de diagnósticos en mujeres, 6,575 al día.
  • Se estima que en 2024 fallecieron 694,000 personas por cáncer de mama en todo el mundo y que, en 164 de los 186 países examinados ese mismo año, fue el cáncer más frecuente entre las mujeres. Esto es 1,901 PERSONAS APROXIMADAMENTE CADA 24 HORAS.
  • Aproximadamente, el 80 % de los casos de cáncer de mama afectan a mujeres sin factores de riesgo específicos aparte del sexo y la edad.
  • Aproximadamente, entre el 0,5 % y el 1 % de los casos de cáncer de mama afectan a varones.

El cáncer de mama no distingue entre atletas y deportistas, entre mujeres y hombres, entre jóvenes y adultos. El deporte fortalece el cuerpo, pero no nos hace invencibles. La prevención y la detección oportuna siguen siendo fundamentales para lograr la sobrevivencia a esta enfermedad.

 

Deporte y cáncer de mama: cuando tu rival ya no solo está dentro de la cancha.

El deporte es un conjunto de acciones como constancia, disciplina, fuerza, resistencia y capacidad para superar límites y gestionar la frustración cuando no se logra la meta. Durante décadas, millones de atletas han aprendido que cada competencia inicia mucho antes de ingresar a una pista, una cancha, una alberca o un campo: comienza con el atributo de escuchar a su cuerpo y los cambios que experimenta en la preparación, la constancia y los resultados de este.

Pero el cáncer de mama no hace distinción si tienes récords, triunfos, trofeos, medallas, condición física ni fama, siendo un gran adversario.

En los últimos 50 años, mujeres y hombres vinculados al deporte han enfrentado diagnósticos que cambiaron sus vidas, sin importar que sean campeonas olímpicas hasta atletas profesionales, entrenadores y preparadores.

Sus historias nos dejan una enseñanza fundamental: tener un cuerpo entrenado y sano no significa estar exento contra el cáncer.

La Organización Mundial de la Salud nos informa que la actividad física de manera regular reduce el riesgo de contraer diversos tipos de cáncer, incluido el cáncer de mama. De igual manera, hay evidencia científica que nos muestra que hacer actividad física sí tiene un papel significativo en la prevención y en la recuperación ante una enfermedad.

El hacer deporte puede ser una herramienta de prevención y recuperación, pero nunca debe tomarse como una falsa sensación de inmunidad.

 

El cáncer nunca hace distinciones de sexo, raza, edad o fortaleza.

Hay que terminar con la idea de que una persona joven, delgada, fuerte o deportista tiene menos posibilidades de desarrollar cáncer de mama.

Hoy los cuerpos que vemos en las redes nos venden una falsa esperanza de que un cuerpo perfecto, que pasa horas en el gym, con una dieta balanceada e incluso una vida llena de triunfos, son la combinación perfecta para nunca enfermar. A continuación, enlisto solo algunos casos que nos servirán de referencia, historias que inspiran, que motivan y también que nos llevan a la concientización de quienes hoy ya no están presentes.

Durante un poco más de cinco décadas hemos presenciado cómo esta enfermedad ha estado presente en el mundo del deporte.

La basquetbolista estadounidense Tiffany Jackson era una atleta profesional de apenas 29 años cuando detectó un pequeño tumor mientras jugaba en Israel. En septiembre de 2015 recibió el diagnóstico de cáncer de mama en etapa 3. Después del tratamiento, consiguió entrar en remisión y regresó a las canchas profesionales. El cáncer no detuvo su crecimiento profesional.

Hablemos de Chaunté Lowe, quien fue una atleta olímpica estadounidense en salto de altura, durante cuatro veces. Para junio de 2019, a los 35 años, fue diagnosticada con carcinoma ductal invasivo triple negativo. Ella misma había detectado un bulto durante un autoexamen. De ahí la importancia de la autoexploración.

 

1976–1985: Poco se habla del cáncer de mama en el deporte

A finales de los años setenta y principios de los ochenta, no era aceptable hablar públicamente de cáncer de mama y menos a nivel deportivo.

Rell Sunn, surfista hawaiana y pionera del surf profesional femenino, fue uno de los casos mediáticos de esa época.

En el año 1983, Rell contaba con apenas 32 años y fue diagnosticada con cáncer de mama. Su pronóstico inicial fue una expectativa de vida muy limitada; pese a ello, ella continuó surfeando durante muchos años, a la par de recibir su tratamiento. Después de su diagnóstico, dedicó parte de su tiempo a promocionar la prevención de su enfermedad en su comunidad.

Su caso es muy impresionante porque con ella se rompe el mito de que una persona exageradamente activa y con un físico privilegiado y con tanta capacidad estaba fuera del riesgo.

Y no lo estaba.

 

1986–1995: El cáncer de mama se apodera de los espacios deportivos: pistas, campos y gimnasios

Para el año de 1987, Kay Yow entrenadora estadounidense, una de las sobresalientes figuras del baloncesto universitario femenino, es diagnosticada.

Lo grandioso es que apenas un año después, se animó a dirigir al equipo femenino de Estados Unidos hacia la medalla de oro olímpica en Seúl 1988. Su enfermedad no fue el final de su carrera. Los siguientes 22 años se dedicó a convertir su experiencia en una plataforma de concientización.

Su experiencia dio lugar a la creación de la fundación Kay Yow Cancer Fund, dedicada a apoyar la investigación y la lucha contra el cáncer.

Para finales de los años ochenta, la golfista estadounidense de la LPGA Heather Farr es diagnosticada en julio de 1989, con apenas 24 años. Después de cirugía y sesiones de quimioterapia, intentó regresar al circuito profesional, pero murió en 1993, con apenas 28 años, siendo una joven mujer.

Siendo una historia de dolor para el deporte: una joven con talento cuya carrera prometía mucho en su futuro, pero la enfermedad no respetó su edad.

 

1996–2005: Cambiando el paradigma

Con la llegada de los años noventa llegaron historias de atletas de talla mundial.

La australiana Raelene Boyle, tres veces medallista olímpica y una de las magnas velocistas de su generación, fue diagnosticada con cáncer de mama en 1996, a los 45 años. Con su experiencia como paciente, se suma a la junta de Breast Cancer Network Australia, una asociación fundada en 1993.

Para 1998, la campeona olímpica estadounidense de patinaje artístico Peggy Fleming recibe un diagnóstico en etapa temprana, lo que le permite considerar un alto grado de sobrevivencia; su tratamiento es exitoso y le concede trabajar como una voz en salud femenina temprana.

Ese mismo periodo produjo otra historia extraordinaria: Ludmila Engquist, campeona olímpica y mundial de 100 metros con vallas.

En abril de 1999, la atleta ruso-sueca descubrió un bulto mientras entrenaba en España. Fue operada y sometida a quimioterapia. A pesar del tratamiento, regresó a la competición y posteriormente ganó una medalla de bronce en el Campeonato Mundial de Sevilla 1999.

Ella sentó un precedente en la medicina deportiva; la adaptación de conjuntar el entrenamiento antes y después junto con su tratamiento para el cáncer bajo la supervisión médica.

 

2006–2015: El deporte ya no calla

Para estos años, hablar de cáncer de mama en deportistas y atletas ocupa mayor visibilidad en todas las organizaciones deportivas; incluso muchas de ellas se suman al mes rosa.

La golfista estadounidense Judy Rankin, miembro del Salón de la Fama, fue diagnosticada en 2006, a los 61 años. Un cáncer que fue detectado en etapa temprana.

Ese mismo año, la legendaria golfista Mickey Wright fue diagnosticada con cáncer de mama. La LPGA ya contaba entonces con varias figuras que habían convertido sus experiencias personales en mensajes de prevención y concientización.

Pero quizá uno de los mensajes más contundentes de esta generación llegó con Edna Campbell, exjugadora profesional de la WNBA, ella recibió su diagnóstico en 2002, con solo 34 años, lo que la hizo, además de enfrentar su enfermedad, utilizar su posición de atleta profesional para alzar la voz y trabajar en temas de prevención.

Laura Grande. Tuvo que enfrentarse a un cáncer de mama en 2010. En sus logros, fue campeona del mundo en baloncesto con España en 1993. Actualmente, es modelo y presentadora de televisión.

Anita París. La ex futbolista de la U.D. Almería y previamente de fútbol sala; sufrió un cáncer de mama con 18 años, algo que le llevó a retirarse a esta temprana edad.

Martina Navratilova. La tenista, ganadora de nueve Wimbledon, tuvo que luchar contra un cáncer de mama en 2010 una vez terminada su trayectoria. Lo superó en tan solo seis meses. Para noviembre de 2022, notó un ganglio inflamado en el cuello; tras someterse a varias pruebas y biopsia, le dan dos diagnósticos: cáncer de garganta en etapa 1 y cáncer de mama en estadio inicial. Ante la doble noticia, ella mostró una actitud positiva; para el 2023 recibe su alta médica, libre de cáncer.

 

2015–2025: Las generaciones que rompen el estigma

El caso de Tiffany Jackson en 2015 es uno de los más significativos.

Una atleta profesional joven, sin antecedentes familiares conocidos y todavía en plena carrera, en la autoexploración encontró una pequeña masa. El diagnóstico fue cáncer de mama en etapa 3.

Después del tratamiento recibió la noticia de que estaba en remisión y volvió a jugar profesionalmente. Posteriormente, se convirtió en entrenadora.

Demostrando que el cáncer te puede obligar algunas veces a parar, pero también te impulsa a seguir en la búsqueda de tus sueños sin ser el final de tu vida en el deporte.

Jen Beattie, octubre de 2020, futbolista escocesa; a los 29 años la defensora recibió el diagnóstico de cáncer de mama. Apenas tres días después marcó para el Arsenal. Como parte del tratamiento, recibió radioterapia y consiguió recuperarse. En 2021 recibió el Helen Rollason Award de la BBC por su valentía y por utilizar su experiencia para impulsar la concientización.

 

El cáncer de mama también afecta a los hombres.

Aquí hay un mensaje que debe ocupar un lugar central en la conversación: el cáncer de mama no es exclusivamente femenino. Sin embargo, en los últimos años, hemos iluminado monumentos de rosa, hacemos innumerables campañas de sensibilización, de prevención, pero en ninguna aparece un hombre, el tema sigue siendo un prejuicio con dificultad para reconocerlo.

Los hombres también tienen tejido mamario y pueden desarrollar cáncer.

Hay casos que nos impactan dentro del deporte profesional, como el de Roland “Fatty” Taylor, exjugador profesional de baloncesto de la ABA y NBA.

Taylor fue diagnosticado con cáncer de mama en 2000. Después de retirarse del baloncesto profesional en 1977, continuaba realizando revisiones médicas periódicas. Un médico detectó que tenía un pezón invertido y posteriormente recibió el diagnóstico. Fue sometido a una mastectomía y años después enfrentó una recurrencia de la enfermedad.

Ernie Green, exjugador profesional de los Cleveland Browns de la NFL, diagnosticado con cáncer de mama en 2005, a los 67 años.

James McCabe, corredor estadounidense que recibió su diagnóstico en 2008. Después del tratamiento y una recurrencia, encontró en el running una herramienta para recuperar fuerza y confianza. Llegó a correr medias maratones, prometiéndole a su médico una carrera entre ambos, lo que sí fue posible de realizar.

Juan Namnun, entrenador de béisbol de secundaria y exjugador. Tenía 44 años cuando descubrió accidentalmente una masa mientras estaba nadando. En 2022 fue diagnosticado con carcinoma papilar y carcinoma ductal in situ. Se sometió a doble mastectomía y quimioterapia y posteriormente fue declarado libre de cáncer.

Qué tenían todos en común: ninguno imaginó que el cáncer de mama pudiera ser una posibilidad para ellos.

La enseñanza que nos dejan esas historias no tiene que ver solamente con la parte deportiva. Es la parte humana. Un diagnóstico de cáncer de mama tampoco tiene por qué definir toda una vida.

El cáncer de mama aparece en historias que nos supondrían fuera de la realidad: ellos solo estaban enfocados en entrenar para ganar, se preparaban para superar cada día sus límites, sin imaginar que tendrían que enfrentar un diagnóstico de este tipo.

Hoy las palabras “cáncer de mama” ya no son una sentencia de muerte cuando es detectado a tiempo y se enfrenta de manera directa, sin responsabilizar a quienes reciben un diagnóstico, ya que la enfermedad no siempre puede evitarse.

Mantenerse físicamente activos, procurar hábitos saludables y acudir a revisiones médicas de forma periódica son medidas valiosas para toda la población.

La fuerza también consiste en pedir ayuda.

Como sobreviviente, hablar de este tema significa mucho más que hacer un recuento de nombres y estadísticas. Significa cuestionarnos qué entendemos por fuerza, cuánto conocemos a nuestro cuerpo y por qué todavía no podemos reconocer que esta enfermedad es superable.

Durante muchos años asumí que el deporte tenía la capacidad de resistir, competir y superar cualquier barrera. Hoy comprendo que la fortaleza humana también se manifiesta al reconocer nuestra vulnerabilidad, pedir ayuda, enfrentar un tratamiento y encontrar motivos para vivir.

Los personajes que aparecen en este documento no comparten una única historia ni el mismo desenlace. Lo que los une es que el cáncer de mama les obligó a hacer una pausa en sus vidas, cuando tenían otros planes. Algunos pudieron regresar a sus actividades; otros dejaron un legado que continúa inspirando. Todas y todos merecen ser recordados más allá de su diagnóstico.

Mi experiencia me enseñó que esta enfermedad te llena de miedos, dudas, pero también de esperanza; la vida se ve y se siente diferente cuando logras tu alta médica y hablar de lo vivido puede ayudar a otras personas a buscar información y atención temprana.

El deporte nos permite ser un vínculo para llevar el mensaje de la prevención y detección oportuna para millones de personas. Aprovechemos esa fuerza para hablar de ello todo el año, incluir a jóvenes y adultos, mujeres y hombres, y recordar que nuestra salud forma parte de llegar a la meta final.

 

Fuentes y referencias

  1. Organización Mundial de la Salud (OMS). Información sobre cáncer y actividad física.
  2. Organización Mundial de la Salud (OMS). Cáncer de mama.
  3. Organización Mundial de la Salud (OMS). WHO Guidelines on Physical Activity and Sedentary Behaviour.
  4. Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC). European Code Against Cancer – Physical Activity and Cancer.
  5. Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC). World Cancer Report.
  6. National Cancer Institute (NCI). Información sobre cáncer de mama masculino.
  7. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Breast Cancer in Men.
  8. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Información sobre concientización del cáncer de mama.
  9. Kay Yow Cancer Fund. Información institucional e historia de la fundación.
  10. University of Texas Athletics. Información sobre Tiffany Jackson.
  11. Susan G. Komen. Información sobre Chaunté Lowe.
  12. World Athletics. Información sobre Ludmila Engquist.
  13. Rell Sunn Memorial Foundation. Información biográfica sobre Rell Sunn.
  14. Sitio oficial de Peggy Fleming. Biografía e información personal.
  15. Información biográfica sobre Raelene Boyle.
  16. Los Angeles Times. Información sobre Heather Farr.
  17. The Washington Post. Información sobre Judy Rankin.
  18. Golf Channel / Associated Press. Información sobre Mickey Wright.
  19. ABC News. Información sobre James McCabe.
  20. La Salle University Athletics. Información sobre Roland “Fatty” Taylor.
  21. American Cancer Society. Información sobre actividad física y personas con cáncer.
  22. PubMed Central. Literatura científica sobre actividad física y supervivencia en cáncer de mama.
  23. El Desmarque: http://www.eldesmarque.com
  24. Our Cancer Stories: https://www.ourcancerstories.com

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *