De nueva cuenta la terca realidad ha vuelto a imponerse, no ha importado el canto de los jilguerillos en los medios de comunicación, ni tampoco el anhelo y el deseo de los apostadores y casineros.
Una escuadra desordenada fue fácil víctima de la oncena colombiana que no hizo más que capitalizar todas las facilidades que se les han brindado en la ciudad de Dallas.
Ahora Javier Aguirre y los suyos deberán alistarse para enfrentar a su la selección de Ecuador, teniendo como escenario el estadio que construyó Jorge Vergara a donde ya ha llegado el conjunto tricolor.
Jornada de frustración para los aficionados en México que no ha terminado de poder identificarse con un equipo, que con demasiada frecuencia le obsequia solamente sinsabores.