En el estadio que construyó Jorge Vergara, el representativo de la Federación Mexicana de Futbol, volvió a exhibir que la consistencia y la regularidad no son sus atributos más significativos.
Apenas en dos minutos se colocaron adelante en el marcador mediante un certero remate de Germán Berterame, pero luego dejaron escapar otro par de ocasiones claras de gol.
Un penal inventado por el VAR y avalado por el juez central, obsequiaron la igualada a los ecuatorianos, para después transitar en un cotejo sin demasiada claridad en ambas oncenas.
Al final del encuentro, los aficionados tapatíos abuchearon ruidosamente a los tricolores que se han despedido de la Perla de Occidente, con la frustración de no brindar un buen partido para los fanáticos mexicanos.