Fracasó y faltó a su palabra en el Club Deportivo Guadalajara, llegó a Buenos Aires, en una atmósfera de redentor y terminó siendo despreciado por quienes lo contrataron y después los despidieron.
Con una falta de vergüenza profesional absoluta y de sentido del decoro imperdonable, regresó al balompié de paga en México solamente para exhibir sus serias limitaciones como timonel y tropezar estrepitosamente como entrenador del Necaxa.
Ahora, ignorando todos estos antecedentes, los dirigentes de la Universidad de Chile, han firmado un contrato con el señor Fernando Gago, que ha sido designado como el nuevo director técnico del otrora “ballet azul”.
De este modo, se confirma por enésima ocasión, que en materia de futbol profesional, les encanta tropezar dos veces con la misma piedra y que con absoluta certeza, “poderoso caballero, sigue siendo don dinero…”
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